. 26 años después y como un secreto muy bien guardado, llegó, sorpresivamente, en prime time de la televisión panameña el perdón más esperado de nuestra historia. Analizar la entrevista, o más bien las declaraciones de #NORIEGA no es cosa fácil, pero comienzo despojándome de cualquier sentimiento o posición que como panameña puedo tener para ser objetiva en el contenido y forma. Ayer las pasiones estaban en ebullición y escuché toda clase de puntos de vista, desde los más radicales hasta los tibios, eso si, nadie fue indiferente. Aquí voy con el análisis mediático:

Un comentario

  1. Yo creo que él logró lo que deseaba que era mantenerse dentro de su guion. Pero dijo algo que puede ser un «deliz» o una «puerta abierta» y es la parte donde dice -palabras más palabras menos- que cuando se den las condiciones posiblemente hable. Si lo hace quedará bien y si no, confirmará lo que mucho pensamos de él, que es un oportunista. Él no ganó tanto como esperaba, sí ganó la opinión pública porque Noriega tuvo que someterse a ella para ver si así le conceden lo que él tanto desea, su libertad. Si hubiera grabado el video y leído el texto nadie le hubiera creído nada y, aunque muchos no lo quieran ver, el hombre sí hablo y dijo «cosas». Saludos, con aprecio, Egbert